ENTRE LIBROS, FANTASMAS E HISTORIAS DE LA CALLE REAL
Por las esquinas de la Calle Real —como se conocía en tiempos coloniales la actual carrera séptima— han transitado siglos de historia, transformaciones y relatos urbanos. En una de sus intersecciones más emblemáticas, la de la calle 20 con la carrera séptima, se levanta hoy un edificio que guarda en su interior una historia propia, tejida entre libros, arquitectura y memoria: la de la Librería Las Nieves de la Universidad Nacional de Colombia, que celebra dos décadas de existencia como un punto de encuentro cultural en el centro de la ciudad.
El origen del barrio y la plaza
Hablar de la Librería Las Nieves implica remontarse a la historia del barrio que le da nombre. El sector de Las Nieves, perteneciente a la localidad de Santa Fe, forma junto con La Candelaria el núcleo del centro histórico de Bogotá. Limita con las localidades de Teusaquillo, Los Mártires, Chapinero, San Cristóbal Sur y La Candelaria, y desde tiempos coloniales ha sido un espacio vital en la configuración social y cultural de la ciudad.
La Iglesia de Nuestra Señora de Las Nieves, una de las más antiguas de Bogotá, fue fundada en 1585 por el conquistador Cristóbal Bernal. Su aspecto actual, mezcla de estilos bizantino y romántico, se debe a una intervención del arquitecto Arturo Trujillo en 1937. Alrededor de la iglesia se consolidó la plazoleta de Las Nieves, fruto de una donación de terrenos que permitió conformar un pequeño espacio público donde vivieron artesanos, escultores, orfebres y carpinteros que imprimieron su huella en el carácter popular y laborioso del sector.
En la plazoleta se levanta también el monumento a Francisco José de Caldas, obra del escultor francés Charles Verlet, inaugurado el 6 de agosto de 1910 durante las celebraciones del centenario de la independencia nacional. Con el paso de los años, este lugar se transformó en un referente cultural de Bogotá, escenario de ferias, conciertos y encuentros de diversas manifestaciones urbanas. Muy cerca de allí se encuentran hoy espacios emblemáticos como el Teatro Faenza, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, que continúan alimentando la vida académica y artística de la zona.
El edificio y sus transformaciones
El edificio que hoy alberga la Librería Las Nieves fue construido entre 1950 y 1955, en pleno auge de la modernización urbana de la capital. Con sus nueve pisos, se convirtió en una edificación típica de oficinas del centro bogotano. A lo largo de su historia fue sede de abogados, casas de cambio, la tienda de Discos Bambuco, una sucursal de la marca de ropa Luber e incluso, según se cuenta, una de las primeras franquicias de McDonald’s en la ciudad.
En 1990, el inmueble fue donado a la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia por la familia Wabrono, a través de la empresa Inversiones e Inmobiliaria Wabrono. El profesor Ciro Quiroz, entonces miembro de la Facultad, recibió formalmente el edificio, que con el tiempo fue transferido a la Universidad. Hoy, este inmueble está catalogado como patrimonio cultural y conserva parte de la memoria urbana del centro histórico.
El nacimiento de la librería universitaria
La historia de la Librería Las Nieves comienza con la visión de Luis Eduardo Vázquez, quien trabajó en la Universidad Nacional durante 28 años. En 1998, siendo director de Unibiblos, antecesora de la actual Editorial UNAL, propuso crear una librería universitaria en el corazón de Bogotá. Su idea no era solo abrir un punto de venta, sino fundar un espacio para la cultura y el pensamiento, donde convergieran libros académicos de distintas universidades, junto con actividades artísticas, un café, un auditorio y una terraza abierta al encuentro.
El proyecto fue aprobado por la rectoría de la Universidad y, tras los procesos administrativos correspondientes, se inauguró oficialmente en 2005, bajo la dirección de Andrés Sicard Correa. Los arquitectos Julieta Trujillo y Juan Carlos Barbosa fueron los encargados de diseñar la nueva librería, adaptando el edificio a su nueva vocación cultural. En su apertura, junto con el primer librero, Bolívar Perdomo, comenzaron una historia que hoy cumple veinte años.
Durante sus primeros años, la librería se consolidó como un espacio de encuentro intelectual. Por allí pasaron escritores, artistas y académicos como William Ospina y David Manzur, entre muchos otros, que vieron en el lugar un punto de confluencia entre el arte, la palabra y la academia.
Un espacio que respira historia
Hoy, la Librería Las Nieves cuenta con tres pisos. En la planta baja se encuentra la recepción y el catálogo principal de la Editorial UNAL y de editoriales universitarias aliadas; en el segundo piso, las oficinas administrativas; y en el tercer nivel, la sala infantil, la terraza con vista a la carrera séptima, un auditorio para 40 personas y una zona de lectura y café.
Desde 2024, la librería impulsa una nueva etapa bajo la iniciativa “Tránsito cultural en librerías UNAL”, que busca reactivar estos espacios como escenarios de formación y encuentro. Talleres gratuitos, clubes de lectura y cine, charlas con autores y actividades artísticas hacen parte de una programación abierta al público, disponible en las redes de la Editorial UNAL.
Los ecos del pasado
Como todo edificio antiguo del centro de Bogotá, el de Las Nieves guarda también sus propios misterios. Se cuentan historias de luces que se encienden solas, ascensores que se abren sin razón aparente y un enigmático visitante que, según dicen, recorre el noveno piso para leer el periódico, a veces captado por las cámaras de seguridad.
Entre la historia tangible y la leyenda urbana, la Librería Las Nieves sigue siendo un testimonio vivo del pasado y el presente de Bogotá. Un espacio donde convergen el patrimonio, la cultura y la memoria, y donde, entre libros y fantasmas, se siguen escribiendo nuevas páginas de la historia de la ciudad.
Diana Daza Astudillo
Viviana Camacho-Gaspar